La mentalidad del opositor: breves apuntes para comenzar

La mentalidad de opositor, esa fuerza de voluntad y ganas que sirven para tener empuje y luchar por el objetivo que pretendes alcanzar. Gracias a mi experiencia preparando el EIR y a que ahora ando con las oposiciones vengo a traeros cinco ingredientes para conseguir entender un poco lo que hay detrás de esta mentalidad.

La mentalidad del opositor: breves apuntes para comenzar

He decidido titular así el post porque me he dado cuenta mientras lo tecleaba que esto es casi como un aperitivo, demasiado breve, sin profundizar. He recordado, también, un NaNo hace un par de años donde di rienda suelta a la escritura y llegué a teclear algo por el estilo más relacionado con el EIR. Si os gusta la idea comentádmelo abajo, podría rescatar ciertas partes y hacer una guía un poco más consistente y la publicaría por aquí, una vez al mes.

Pero al grano. Hablemos de algunos puntos clave a tener en cuenta si quieres preparar una oposición.

Punto 1: ten un objetivo claro. Llamémosle conseguir plaza, buena nota en las oposiciones o similares. Tiene que ser algo claro, que puedas visualizar y, sobre todo, te motive lo suficiente para levantarte a diario dispuesto a conseguirlo porque si no lo tienes claro y te presentas por presentarte y estudias por hacer algo no vas a conseguir gran cosa. Es un camino demasiado duro y agotador como para no tener claro este primer punto, así que piénsalo bien.

Punto 2: una buena organización te será imprescindible. El temario es amplio y el tiempo no es infinito. Las academias pueden ayudar en esto al dejar sus propias planificaciones en sus plataformas o mandarlas por mail, pero no lo veo suficiente. Toca adaptarlo a las circunstancias personales:

  • Analízate. ¿Cuándo estudias mejor? ¿Cuándo te concentras menos? ¿En qué horas eres más productivo? Si tu trabajo y obligaciones te lo permiten organiza tus horarios de estudio en torno a esas horas en que más rindes.
  • Horarios complicados, turnos partidos, días que doblas, salientes… Enfermeras somos, nos entendemos. Ante todo, toca ser razonable y planificar con el cuadrante por delante. Nada de darse palizas, hay que intentar desmenuzar los puntos del temario para ir abarcando de forma razonable todo. Podéis aprovechad el tiempo en el transporte público o los momentos tranquilos para leer o subrayar. La biblioteca del hospital, si es que el vuestro tiene, puede ser buena opción para dedicar un par de horas de estudios antes de entrar en el turno, por ejemplo. Y paciencia, mucha, que el cansancio va a ser doble y no compensa agotarse desde el principio.

Punto 3: dormir bien es vital. Al habla alguien que va por rachas en esto del sueño, así que lo insisto con conocimiento de causa. El descanso adecuado recarga las pilas y te despeja para seguir con más fuerza. Puede sonar a perogrullada, pero a veces, por tratar de hacer más, se puede llegar al cansancio por negarnos a descansar en condiciones. Por ejemplo, si es necesario echarte una siesta, hazlo. No te prives de horas de sueño ni hagas locuras como cambiarlo por completo: esto es una carrera a larga distancia y no puedes agotarte desde primera hora. Como todo en esta vida, mesura y sentido común.

Punto 4: es importante un buen hábito de estudio. Sorpresa, te va a tocar sentarte a estudiar a diario durante bastante tiempo. Sí, hay días de descanso (suelen decir que el descanso semanal es el domingo, pero si por horarios te viene bien otro día muévelo tranquilamente, esto no es algo fijo), pero esto es solo un día, no todos. Cada día del resto de la semana tocará hacer algo relacionado con el estudio: lecturas, esquemas, resúmenes, tests…

  • Planifica de forma razonable: nada de estudiar un tema entero por día o X cantidad de tests si sabes que te agotas con la mitad. El exceso de tareas que te impongas te hará agobiarte por no conseguirlas. Y de ahí a la desmotivación hay pocos pasos de distancia.
  • Intenta que el lugar donde te sientes a estudiar sea lo más aislado posible para evitar distracciones. Si es necesario vete a una biblioteca, avisa al resto de la casa que no moleste, utiliza auriculares con música (a tu gusto, recomiendan instrumentales o tranquilas, pero yo con metal de fondo rindo el doble, por ejemplo), usa tapones… Lo que mejor te venga.
  • Apaga el móvil mientras dedicas tiempo a estudiar o usa aplicaciones para evitar que consultes cada dos por tres las redes sociales y se te vayan las joras con tonterías. Forest (también disponible para iPhone) es una de ellas, pero hay muchas más.
  • Cada sesión de estudio, una tarea. Si quieres hacer varias a la vez  te entretendrás seguro y al final no terminas ninguna, estarán todas a medias.

Punto 5: alimenta la motivación. Casi lo más importante de todo. Aprovecha los días de descanso al máximo para desconectar y recargar las pilas. Haz ejercicio a diario, aunque sea dar una vuelta rápida para despejarte. No te compares con los demás, concéntrate mejor en tus avances. Y no dejes que la oposición  te amargue, tú puedes con ella. Haz lo que necesites y te pida el cuerpo para sentirte bien en todo momento. Yo escribo, por ejemplo, dedico media hora diaria a ello. Es lo que mejor me viene para empezar al 100% la sesión de estudio y sentirme más productiva a lo largo del día.

¿Y a ti, qué es lo que mejor te sienta? ¿Te ha sido útil el post? Déjame tu comentario.

PD: la encuesta del blog sigue abierta. El próximo 31 la cerraré, así que necesito todas vuestras opiniones mientras. Pretendo mejorar contenidos y planificar el verano, así que cuanto más contestéis, mejor. Gracias a todos.

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