La mentalidad del opositor: planificar el turno de estudio

Hace un mes más o menos escribí la primera parte de la que esperaba que fuese una serie de entradas sobre oposiciones y opositar. En ella os daba unas breves pinceladas sobre cómo afrontar esto con más ganas. Me quedé más que corta con eso y lo sé, por eso hoy lo retomo con un tema que a más de uno puede serle útil: cómo organizar el turno de estudio semanal.

La mentalidad del opositor: planificar el turno de estudio

Es el gran reto semanal al que se enfrenta una como opositora: hacer encaje de bolillos cada semana para ajustar las horas disponibles con la lista de tareas pendientes. Aunque el día tuviese cincuenta horas creo que esto sería igual de complicado porque siempre surgen cosas que lo hacen difícil, además del pequeño detalle de reservar un tiempo diario más que necesario para vivir.

1. Cuándo planificar y dónde

Elige el día que menos cosas tengas que hacer. ¿Tienes libre los lunes por la mañana? ¿El domingo pasas horas muertas sin tocar un libro? ¿Prefieres dedicarte a ello en el descanso del miércoles en la biblioteca? ¿Te viene mejor el día que tienes academia, después de clase? ¿Prefieres hacerlo el primer día de cada mes o el último? El día que elijas es lo de menos, lo importante es que sea un rato para ti, sin interrupciones y con tiempo por delante para pensar.

El sistema que uses para ello (planificador semanal/mensual en papel, agenda del móvil, agenda en papel, bullet journal…) tampoco es relevante. Lo que uses y te sea cómodo bienvenido sea. Lo único que es importante es que tengas bien anotado o presente qué te toca hacer en ese periodo de tiempo para que no se te olvide incluirlo en la planificación.

2. Por qué prefiero que sea una planificación semanal

He probado a hacer esto tanto de forma mensual como semanal. Al final, al revisar esto de forma más seguida, con las semanas, puedo ajustar mejor los tiempos, centrarme en lo que me falta y acercarme más a los objetivos que persigo cada mes. Hacerlo así me permite ser más realista y combatir mejor los posibles retrasos que acumule (y se acumulan, siempre hay algo pendiente).

Pero esto es personal y a base de experiencia. ¿Te viene mejor tenerlo delante, de forma mensual, porque así te sirve de presión para avanzar? Adelante, no dejes de hacerlo.

3. Qué incluir en la planificación

Algo muy importante, que no puede faltar: el día de descanso. ¿Qué día te viene mejor? ¿Qué día sabes que no harás nada porque sueles salir o tienes planes? Márcalo por adelantado, ya que sabes seguro que no vas a hacer nada, así no lo cuentas como día de trabajo.

No te lo saltes. El cerebro necesita reposar para poder seguir rindiendo. Esto es una carrera de fondo, como oirás mil veces, y sin los correspondientes días de descanso no vas a llegar a la meta, o lo harás con tanto cansancio encima que al final no te va a servir tanto tiempo de esfuerzo y sacrificio. Así que aprovecha bien ese día, no te sientas culpable por ello y convéncete de algo muy simple: te lo mereces y lo necesitas.

A partir de esos días de descanso, y teniendo en cuenta el resto de compromisos de la semana, puedes ir ajustando horas. Ten en cuenta siempre las horas de academia, si haces otros cursos o vas a otras clases de lo que sea, los turnos de trabajo, etc. Ante todo, realismo, no te cargues de más los días que más tengas que hacer.

Son muchas cosas a tener en cuenta, por eso dije lo de tener tiempo para hacer esto de la planificación sin interrupciones.

4. Cuando tienes turnos rotatorios de trabajo

Es mi caso, por ejemplo. Ha sido mi caso durante casi un año, preparándome el EIR, y está siendo ahora que estoy con las oposiciones.

Cuando planifico esto del estudio lo suelo hacer con un calendario semanal, para poder dividir mis días en mañanas y tardes. Ahí marco entonces los turnos que tengo y que sé que no podré usar como horas de estudio. También anoto qué día voy a tener de descanso (porque no se deja una de tener vida por ser opositora, y si sé que voy a salir o a hacer algún plan pues ya me doy ese día).

A partir de todas seas anotaciones (que entre el turnario y la agenda lo lleno todo pronto) voy apuntando ya los temas que quiero estudiar esa semana, las cosas pendientes que tenga y pueda hacer (ante todo, realismo, no me voy a proponer hacer siete test si esa semana doblo algún día, por ejemplo).

Puede parecer algo tedioso y engorroso, así contado. Pero también me sirve para calmar esa sensación de agobio constante no-puedo-con-todo-lo-que-tengo-pendiente que tarde o temprano termina acosando a todos los opositores. Porque cuando empieza a acumularse el temario pendiente, los tests, los repasos y esas cosas es cuando más necesario es tener la cabeza fría y tenerlo en cuenta cuando planifiques las horas de trabajo frente a los apuntes.

Si el horario es fijo es mucho más fácil y menos lioso (no te cambias el horario cada día ni cada semana). Y si no trabajas, obviamente, es mucho más fácil porque tienes esas horas de más para ti, para tu estudio y lo que necesites.

5. Calidad mejor que cantidad

¿De qué sirve que dediques ocho horas diarias de tu planificación a estudiar si luego en realidad te cunden la mitad porque no te pones en serio? Mejor estar pocas horas (pongamos esas cuatro) en las que trabajemos más y nos sirvan de más, que estar un montón de horas en la habitación o biblioteca perdiendo el tiempo continuamente y sin hacer demasiado, solo a ratos.

No por más horas que se pongan en la planificación significa que  se va a hacer más o van a cundir más o vas a avanzar más. Es mejor dedicar un tiempo de calidad. De ahí la importancia, si puedes elegir horarios, de hacer como dije el mes pasado y elegir los horarios donde rindes más.

Y si trabajas, con más motivo te va a tocar aprovechar el tiempo y hacerlo de calidad: apaga el móvil, evita interrupciones y recuerda que el tiempo de estudiar es tiempo de estudio, ya habrá otro momento para hacer otras cosas como contestar mensajes o consultar las redes sociales. Ah, y evita esas cosas que te hacen perder tiempo, ya que dispones de menos. Mejor dos horas leyendo el temario, subrayándolo y entendiéndolo que cuatro en una biblioteca intentando hacer el resumen del resumen y aburriéndote por el camino.

En próximas entregas (porque preveo que habrán más) hablaré de otros temas igual o más importantes que este. Si tenéis alguno en especial que queráis que trate por aquí dejádmelo en un comentario para tenerlo en cuenta y que no se me olvide.

2 Comments

  1. Me ha gustado mucho este post porque se nota la experiencia! jajaj yo soy de las no-realistas que hacen listas larguísimas de cosas pendientes y pretenden terminarlo en días llenos de tareas imposibles. Estoy segura que leer este hilo de post me ayudará mucho.
    Por desgracia las opos de maestra de mi comunidad autónoma salen el año que viene y no me da tiempo a apuntarme (además debería entrar primero en la borsa para ello), pero es un trago que también tendré que beber algún día.

    • Isabel Garrido

      @Albanie Casswell si después de cinco intentos de EIR no se nota la experiencia apaga y vámonos jajajaja.
      Ojalá te sea útil para cuando te toque. Ánimo con lo que te queda de carrera y con las bolsas de trabajo.
      Besos, nos leemos.

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