La mentalidad del opositor: la vuelta al cole y la vuelta al estudio

Lo mismo habéis sido unas personas muy organizadas que no habéis parado de estudiar en todo el verano. En ese caso esta entrada no os dirá mucho, pero si has estado como yo sin tocar los apuntes en todo el mes de agosto la “vuelta al cole” (vuelta al estudio, más bien) va a ser dura. Hoy vengo a hablar de ello en esta nueva entrega de la serie La mentalidad del opositor.

La mentalidad del opositor: la vuelta al cole y la vuelta al estudio

Septiembre es un mes de comienzos para muchos: vuelta al colegio de los niños (el que los tenga), vuelta de las vacaciones de verano y vuelta a la rutina, en resumen. Si tu contrato de verano apunta ya a su fecha de fin es buen momento de pensar en cómo volver a la vida entre apuntes. Si estudias el EIR/MIR/PIR/FIR/BIR/QIR/RFIR seguramente estés ya empezando segunda o tercera vuelta de la academia, que de aquí a finales de enero o principios de febrero (aún no hay convocatoria publicada, pero no creo que tarde en aparecer) no queda ya nada.

En resumen, este es un mes importante en la preparación de las oposiciones por aquello de volver a la rutina que seguiremos arrastrando el resto del año. Es por ello que tenía que escribir sí o sí de esa “vuelta al cole” por aquí. Además, por solidaridad, comparto sentir y cosas que me están sirviendo a mí en estos momentos de “quién me mandaría a mí dejar todo esto de lado en agosto”. Pensemos, en ese caso, en algo bueno: estaremos más despejados y con más fuerzas para retomar el estudio.

1. Las metas más realistas del mundo

Empezar, tras haber pasado un mes sin hacer nada, queriendo abarcar horas y horas de estudio sin parar es algo que te va a costar un horror y medio, un objetivo que vas a incumplir al segundo día y que te desmotivará en seguida.

La motivación es algo muy frágil en un proceso tan largo como es preparar una oposición. Ya he hablado de ella y de cómo alimentarla en otra entrada de la serie (en concreto en esta), pero vuelvo a insistir en ello: hay que mimarla, tienes que cuidarte porque esto es una carrera de fondo y te va a tocar aguantar si quieres conseguir tu meta.

Es por ello por lo que hablo, para empezar, de las metas más realistas que te puedas poner. Empezar la primera semana poco a poco, aumentando las horas conforme vayas cumpliendo hasta que llegues al horario que quieras tener. O comenzar repasando resúmenes y esquemas o viendo vídeos sobre los temas (al ser algo más visual parece que te esfuerzas menos, pero si atiendes seguro que sacas en claro muchos conceptos mientras refuerzas otros). Son formas de entrar en materia de forma más suave que cogiendo el tocho de pronto y tratar, después de semanas sin hacer nada o haciendo lo mínimo, que rindamos ocho horas de estudio como si fuese fácil.

  • Pros: Sensación de que no te agobias tanto de primeras. Cumplirás objetivos diarios más fácil. Buena forma de retomar el contacto con el temario.
  • Contras: Si vas justo de tiempo esa semana o dos semanas de ponerte al día te frustrarán y harás que acumules temas sin tocar.

2. Recuperar temas atrasados, esa es la cuestión

Sea el que sea tu caso: si no es que lo hayas dejado de lado, más bien es que has relajado algo el ritmo este verano y se te han acumulado los temas por estudiar, o si directamente no has tocado ni un folio, ahora se te plantea una cuestión interesante. ¿Dedicas cierto tiempo a recuperar esos temas atrasados? ¿Los combinas con el estudio de lo que toque esa semana? ¿O mejor dedicas una semana a lo nuevo y otra a lo antiguo, alternando?

Por desgracia, para esto no tengo una respuesta que sea perfecta, válida y universal. Esto dependerá mucho de cómo te organices y, sobre todo, qué te da más tranquilidad a ti personalmente. ¿Prefieres quitarte antes lo pendiente para seguir? Adelante, hazlo así. ¿Te apetece ir combinándolo todo? Por qué no. ¿Necesitas empezar con algo nuevo antes de ponerte con lo que te quedó atrasado? A por ello.

Hagas lo que hagas para llevarlo al día todo, recuerda lo del apartado anterior, lo de las metas realistas. Si esa semana tienes un tema largo y denso para estudiar no te añadas, sea nuevo o antiguo, otro tema largo más. No te dará tiempo y te agobiarás por adelantado sólo de pensarlo, no digamos ya cuando quieras hacerlo. Aprovecha las semanas más ligeras de trabajo para añadirte más carga. Y recuerda que al principio se empieza con más fuerza y más motivación, pero no la quemes en dos días, que esto va para largo.

3. Convocatorias de examen

En septiembre saldrán las convocatorias y calendarios de plazos para los exámenes EIR/MIR/PIR/FIR/BIR/QIR/RFIR. En mi caso este año no me presento, por lo que no estaré muy pendiente del tema, pero hay muchos que estaréis impacientes para saber, por fin, fechas en las que haréis exámenes, entregar papeles, etc. Recuerdo el subidón que me daba todos los años cuando sabía por fin fecha de examen porque lo sentía más cerca, sentía que mi meta se iba aproximando y estudiaba con más ganas. También había una pizca de nervios, no voy a negarlos, pero estaban más relacionado con mis ganas de sentarme a darlo todo más que por la proximidad en sí del día clave.

Estudiar con una fecha de fin, con fecha de examen, siempre es más motivador porque sabes cuánto durará “la tortura” y puedes planificarte mejor. Aprovechadlo, pues, para tener en mente el tiempo que queda y encajar ahí todo lo que pretendáis abarcar (repasos, temas por ver, tests, simulacros…). 

Pero luego está la otra cara de la moneda. En el mundillo sanitario (el que más conozco, seguro que en otros ámbitos será igual) se sabe ya de varias oposiciones en marcha aunque todavía no hay convocatoria, pero se espera que salga pronto. Estudiar así, con la incertidumbre de no saber cuándo harás el examen, si tendrás poco o mucho tiempo para prepararlo, etc., es duro. Ahí la fuerza de voluntad se hace más imprescindible que nunca porque como la convocatoria aún no ha salido no lo ves como algo cercano y te relajas.

Consejo: adelanta, ahora que tienes tiempo en principio, todo lo que puedas. No vaya a ser que luego convoquen y tengas unos cuantos meses para hacerlo todo y apenas llegues a ello. Cumpliendo un mínimo diario al menos, algo asequible. Que cuando tengas fechas te pille en pleno proceso de estudio, no con todo por empezar.

Y recuerda: si no eres opositor pero conoces a alguien cercano que sí lo sea, cuídalo. Tendrá cambios de humor según los simulacros y tests, estará agobiado por rachas y pasará tiempo de más encerrado. No lo presiones ni agobies, te lo agradecerá eternamente.

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