La mentalidad del opositor: cuando el temario se acumula

La serie de entradas de La mentalidad del opositor sigue su curso una vez más. Hoy toca hablar de uno de esos problemas que compartimos todos los opositores, en un momento u otro del proceso: la acumulación de temario y cómo enfrentarse a él.

La mentalidad del opositor: cuando el temario se acumula

Quien diga que esto no le ha pasado nunca miente como un bellaco. Ya sea que te quede pendiente medio tema para la semana que viene, o que por motivos varios no puedas estudiar y al mes siguiente te encuentres con el doble de temas por trabajar, este es uno de esos problemas comunes a los opositores. En algún momento dado, dediques las horas que dediques a lo largo del día al estudio, habrá partes a las que no podrás llegar o que te faltarán por mil motivos de lo más diverso. Y no pasa nada por ello, es humano no ser perfectos y que haya algo que se escape.

Lo que hoy os traigo son algunas soluciones que he encontrado para el tema tras cinco convocatorias del EIR seguidas. Soluciones que estoy ahora mismo implementando para las oposiciones, por cierto, porque tengo temas acumulados como para compartir con vosotros.

Recomendación 1: conoce tu temario

Tener una lista (con el formato que más os apetezca, que con esto del Bullet Journal se encuentra por ahí cada forma de hacer este tipo de listas que da hasta gusto encontrarlas por internet) de todo el temario es clave. Tenerla en un sitio visible es ya un plus: de un vistazo abarcas qué tienes, qué te falta, qué llevas ya hecho y qué no. Lo considero de lo más práctico y lo utilizo muchísimo para organizar el calendario mensual de estudio.

De paso, esto de tener delante una hoja con todo lo que hay que estudiar sirve para apuntar qué temas son más largos y cuáles más cortos (intercalarlos es clave). Así sabrás cuánto tiempo necesitarás para recuperarlos si toca.

Para los que vais a academias, acabáis de empezar y no sabéis la longitud de los temas: tener la lista de todo lo que vas a estudiar también es interesante. Así te garantizas que no se te queda nada pendiente (muy importante si no te dan los temas de forma cronológica, si no “salteados”, hoy el tema 6 y mañana el tema 17, por ejemplo).

En cualquier caso, una marca al lado de cada tema que hayas estudiado, resumido o repasado (o todas esas marcas, por qué no) ayuda a motivarte. Cuánto has avanzado hasta ese momento, ya falta menos.

Recomendación 2: conoce tu manera de estudiar

¿Necesitas sí o sí tener todo el temario en papel o eres de material electrónico? Descárgalo cuanto antes para leer en tu pantalla y, si es preciso, ve en cuanto puedas a la copistería o dale caña a la impresora para tenerlo pronto contigo físicamente.

¿Necesitas subrayar sí o sí? Una lectura rápida compresiva se puede hacer en cualquier parte, incluso en el metro o en el bus (verídico, tengo más de un trayecto y de dos de experiencia en el tema). Luego, ya sabiendo de qué va la cosa, es más fácil subrayar lo clave y pasar de lo accesorio. En códigos de colores ya no me meto, que eso es muy personal. En mi caso necesito que sea algo sencillo, un solo color, generalmente oscuro (azules, violetas, verdes… aunque alguno en amarillo tengo).

¿Eres rápido escribiendo y necesitas tener resumen y/o esquema de todo para entenderlo? Lectura rápida, con subrayado o no, para tener una idea general del tema, y ya entonces haz el resumen y/o el esquema del tema. Ojo, si eres tan lento como yo a la hora de hacer un triste resumen (me tomo demasiado tiempo en hacerlos, creo que por mi perfeccionismo) ni te molestes en hacerlos: se trata de recuperar, el tiempo se te echa encima y no es ahora el momento de distraerte. Un esquema rápido, unas líneas en una hoja para apuntar lo que se resiste y a otro tema.

Recordad que todo esto son consejos para estudiar rápido un tema. Obviamente, si tenéis tiempo o no vais tan retrasados no hagáis caso a ellos y afianzad el conocimiento. Esto es para ir al grano y no perder ni un instante en distracciones evitables.

Recomendación 3: los descansos deben respetarse

Da igual si se te ha acumulado un apartado o dos de un tema o, en realidad, es medio temario lo que no te has mirado todavía. Las palizas, en cualquier caso, son contraproducentes si no se hacen descansos.

Da lo mejor de ti durante la semana, aprovecha las horas al máximo y luego, en tu día de descanso, no hagas nada relacionado con las oposiciones. Sólo así conseguirás refrescar la mente, despejarte y poder afrontar mejor el nuevo ciclo de estudio hasta la semana siguiente. Además, habiendo descansado mejorarás tu comprensión (imprescindible ahora que debes leer más cosas y entender más puntos en menos tiempo) y no te notarás tan saturado.

Recuerda que el cansancio de estudiar es acumulativo. No es el mismo al inicio del proceso de estudio que cuando falta un mes para el examen. Es por esto por lo que, conforme más tiempo lleves estudiando, y a pesar de todo lo que se te acumule, no debes sacrificar este tiempo tan precioso  por intentar avanzar un poco más. No vas a mejorar la productividad y, además, acabarás tomando igualmente un descanso forzoso tarde o temprano, cuando el agotamiento haga su efecto.

El agotamiento es el enemigo mortal del opositor, te lleva al lado oscuro de la Fuerza, donde la desmotivación campa a sus anchas. Así que ya sabes, a combatirlo con descansos programados.

Recomendación 4: medidas desesperadas

Personalmente no es algo que recomiende de primeras. Es algo que, más bien, contemplo en una situación límite, cuando estás a tan poquísimo tiempo del examen (pongamos unas tres semanas) que por mucho que corras no vas a poder hacer mucho. Si las añado aquí es porque siento que si no las expongo la entrada no está completa y quedaría demasiado optimista para lo que es la realidad de una oposición, no porque crea que sean las mejores medidas que se pueden tomar en estos casos.

Si aún da tiempo a leer, porque son pocos temas, recomiendo tirar de lecturas rápidas, sin perder en tiempo ni en resúmenes, ni en subrayados ni en nada de eso. Simplemente leer y entender de qué va todo, quedarte con las ideas generales. Que te suene el tema por si te preguntan alguna cosa sencilla.

Si tienes los esquemas y los resúmenes de otras veces y lo que no te da tiempo es a leer el temario completo, haz el repaso final con ese material de estudio. Irás mucho más al grano y te vendrá bien para esos detalles que tienes que saber sí o sí. Muy recomendable esto lo últimos días antes del examen.

Y la última solución, la que menos recomiendo por encima de cualquier otra es… que os presentéis a otra convocatoria. Que uséis esta para ver qué tipo de examen hacen, cómo es hacerlo (y perder los nervios para la siguiente), tener el temario y trabajarlo un poco, pero hacer un estudio de calidad de cara al próximo examen. Ya digo que no es una medida que recomiende, más cuando hablamos de oposiciones que no se convocan a menudo. Pero si vas detrás de algo que cada año hacen examen sí o sí (EIR, por ejemplo) lo mismo compensa no pegarse la paliza padre un mes antes del día clave sin haber hecho nada de trabajo previo y prepararlo con algo más de tiempo y calma.

Pero bueno, todos sabemos de gente que se lo ha sacado estudiando de septiembre a finales de enero. Y eso es a base de mucho sacrificio y fuerza de voluntad, dando igual los temas acumulados y avanzando. Es por ello por lo que nunca le recomiendo a nadie que haga esto y lo meto dentro de medidas desesperadas. Diría que incluso extremas. Porque hay veces que se tienen malas rachas de resultados, bajos ánimos y te planteas dejarlo.

No lo veo, por tanto, como una solución, pero tenía que hablar de ello.

En mi caso, ha sido la medida que tomé después del último examen EIR, en febrero de 2017. Este año me lo he tomado de descanso y desconexión en cuanto al EIR se refiere, un año en blanco para cogerlo con más ganas más adelante y no pegarme esas palizas tan insanas que me he metido durante cinco años seguidos. Porque, os recuerdo, el lado oscuro de la Fuerza, donde la desmotivación campa a sus anchas, existe y te golpea en la cara en el momento menos esperado si no descansas lo suficiente. Y yo necesitaba este descanso más que respirar.

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