Charlas #Detrasdel20: Actualización enfermería en catéter venoso central

Nueva entrega de las charlas #Detrasdel20. Esta vez el turno fue de Isidro Manrique que nos hizo una actualización de lo más completa en catéter venoso central y PICC.

Isidro Manrique, más conocido en las redes como @uciero, es multitarea: enfermero especializado en UCI, profesor y coordinador en Ceisal (los organizadores de este ciclo de charlas), autor del blog El enfermero del pendiente y poeta bajo el pseudónimo de EnfermeVersia. Y, visto lo visto con todo lo que dijo a lo largo de aquella tarde de charla, experto en catéter venoso central y PICC.

Intentaré hacer un resumen muy breve de todo lo que se dijo porque es demasiada información y os podría saturar.

Sobre catéteres venosos centrales

Empecemos por las definiciones. Un catéter venoso central consiste en la inserción, mediante punción, de un catéter en una vía venosa de gran calibre. Está indicado para:

  • Fármacos con pH <5 o >9, vesicantes o que pueden producir flebitis.
  • Nutrición parenteral central (>800 mOsm/l).
  • Extracciones frecuentes.
  • Monitorización.

Existe también lo que se denomina línea media: la inserción, y a efectos prácticos el uso, es como el de una vía central, pero en este caso no llega a cava superior, por lo que se evitan las arritmias que podría ocasionar.

Bacteriemia zero

Lo más importante, sea el tipo que sea de catéter, es lo que se denomina Bacteriemia zero (sí, así, con z, no está mal escrito). Como bien explicó Isidro, ahorramos siendo excelentes. Las infecciones en catéteres venosos centrales pueden llegar al 18-19%. Los principales focos de infección son las conexiones, el punto de inserción y el componente hematógeno (infecciones diseminada a través de la sangre). La importancia de la enfermería está en cuidar los dos apartados donde podemos actuar, es decir, en las conexiones y en el punto de inserción.

Algunos de los factores de riego para estas infecciones nosocomiales son las llaves (a más llaves, más conexiones, más puntos de entrada para posibles microorganismos) y la inexperiencia al manejar este tipo de vías y pacientes. La implantación del proyecto Bacteriemia zero redujo un 50% las infecciones en los dos primeros años.

A modo resumen, existen cinco prácticas para prevenir las bacteriemias:

  1. Higiene de manos antes del procedimiento.
  2. Uso de medidas de barrera máximas (similar a quirófano).
  3. Desinfección con clorhexidina.
  4. Evitar las femorales en la medida de lo posible.
  5. Retirar las vías innecesarias.

También se recomienda, relacionado con todo lo anterior, que la colocación sea completamente estéril, el manejo higiénico, evitar las femorales (de nuevo), disminuir el número de luces, suprimir los lípidos precozmente y la retirada temprana de los catéteres.

Se ha demostrado, por cierto, que la profilaxis no reduce las bacteriemias relacionadas con catéteres. La inserción urgente sin medidas barreras, además, incrementa bastante el riesgo de bacteriemia y, en este caso, se recomienda sustituir estas vías en 24 horas.

Cómo seleccionar dónde insertar una vía central

Se selecciona valorando el riesgo de infección  y las posibles complicaciones mecánicas que pudieran surgir en su inserción o al llevarlas. La vena basílica sería de elección en muchos casos, pero si no es posible, se pasaría a subclavia, yugular, femoral y, por último, axilar.

Hay que evaluar la necesidad del catéter venoso en todo momento y retirarlo cuando ya no sea preciso. Es importante volver a recalcar la importancia de tener el mínimo de luces posibles.

Antes de insertar, se aplica el antiséptico de elección, clorhexidina, y se deja secar. Aquí Isidro nos puso varios vídeos de inserción de este tipo de catéter y los pasos a dar para hacerlo. Remarcó mucho que el apósito se debe colocar siempre antes de que las barreras sean retiradas para que el punto de inserción del catéter permanezca el máximo tiempo posible aséptico.

Las posteriores curas y cambios de apósito se deben realizar con guantes estériles, y se deben cambiar los guantes con cada vía. Las llaves hay que protegerlas para evitar riesgos de contaminación.

Una luz de este catéter será en exclusiva para lípidos (propofol, nutrición parenteral…). Los sistemas se deben cambiar cada 24 horas.

Si existe sospecha de infección del catéter, éste se debe retirar cuando existe probada evidencia de bacteriemia (hemocultivos positivos, por ejemplo). Y cuando se retire, para cortar la punta del catéter y enviarlo a cultivar se deben usar tijeras, no una hoja de bisturí. Más precisión, menos riesgos de cortarnos.

Qué dice PiCuida al respecto

PiCuida es una página que, si sois enfermeros, os recomiendo muchísimo que la tengáis de página de cabecera. Formación, recursos… Podéis encontrar ahí todo lo que necesitéis en cuanto a información se refiere. Navegad con calma ahí y ya me diréis si no es para marcarla como favorita.

En PiCuida, cuando se busca lo más actualizado al respecto de vías venosas centrales y PICC, recomienda que exista personal enfermero entrenado en la inserción de este tipo de catéteres, además de que se haga evaluación periódica. También dice que deben usarse dispositivos de fijación sin suturas para evitar infecciones, que no se hagan más de dos intentos de canalización en el mismo acto asistencial y usar un ecógrafo para colocar este tipo de catéteres.

Ahí es donde nos deberían formar, en el uso del ecógrafo para hacer estas técnicas.

Isidro acabó su charla con un juego donde nos tocaba adivinar, a través de una radiografía, dónde llevaba insertado el paciente la vía central. Fue divertido y salimos de ahí con la sensación de saber algo más, de haber aprovechado el tiempo y aprendido.

Si os habéis quedado con ganas de más, os dejo dos enlaces:

Gracias, de nuevo, Isidro, por el taller.

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