Informes post-guardias (1)

¡Nueva sección en la web! Esta semana estoy de estreno con algo que me apetecía hacer justo en esos momentos en que las condiciones no son las ideales, me apetece contar cosas por aquí (varias, de hecho) y no sé por dónde empezar a desarrollarlas. Bienvenidos, pues, a Informes post-guardias, donde encontraréis recortes de pensamientos sanitarios y no sanitarios, personales, fáciles de leer y digerir.

Por cierto, y por las dudas: no, esto no va a ir de noticias sanitarias de la semana, de eso ya se encarga el increíble Miguel Ángel Mañez con su Salud con cosas (lo recomiendo muchísimo, por cierto).

Los créditos del nuevo nombre de sección en parte al estado post turno de noche y a señor marido, que es un ayudante estupendo para ayudarme a decidirme cuando soy un puñado de dudas.

Nueva motivación para estudiar

Que me quemé y perdí en parte la motivación tras cinco intentos seguidos del EIR no es ningún secreto, de hecho hablé cuando decidí retomar la sección La mentalidad del opositor para explicarlo al detalle. Es una de esas entradas de las que me siento orgullosa por haberla escrito porque pienso que refleja muy bien un sentir del que se habla muy poco y que, cuando se comenta, se ve muchas veces como que te has rendido. A veces el que más te machaca no es el que habla de la situación desde fuera, a veces es una misma.

Pero estoy particularmente feliz con el tema en estas últimas semanas. Si bien llevo ya tiempo preparando la primera parte de mi triple meta (meses, desde mayo del año pasado si mi bandeja de entrada no miente), hasta ahora, en la recta final, no lo había cogido con gusto, llevando el temario al día y haciéndolo con ganas. De verdad que esto es importante para mí, eso de llevar el temario al día, porque siempre soy de las que empiezan bien y van acumulando retrasos por todas partes. Imagino que como todo el mundo,pero esto me generaba mucho estrés para luego recuperar el tiempo perdido. Y pista va: nunca se estudia igual un tema al que le puedes dedicar todo el tiempo que puedes que al que le dedicas las horas justas y dando gracias.

Atreverme a hacerlo

Rebeca Bruned Pons, enfermera y parte del movimiento Acción Enfermera (echadle un ojo, compañeras, que es muy interesante) es la “culpable”, con esto, de que en los últimos días esté pensando más en ese mundo de las excusas y atreverse a hacer cosas.

Voy a intentar explicarme mejor, para empezar. No me considero especialmente parada a la hora de hacer cosas, más bien al contrario, soy de las que se apuntan a un bombardeo de cabeza y por más liada que esté siempre se puede hacer más, por qué no, aquí hemos venido a jugar y pasarnos esto de la vida en modo experto, desbloqueando logros. Pero por muy inquieta y llena de ganas que sea o esté, siempre hay algún momento de indecisión, de no saber por dónde tirar o qué hacer. O incluso de no estar muy segura porque, para qué engañarnos, no siempre se siente una bien, con fuerzas o con tiempo de sobra para probar algo diferente.

La reflexión de Rebeca me ha hecho pensar más en lo del tiempo, no sólo como excusa, también como razón cierta que está ahí, que existe como impedimento. ¿Siento, cuando digo que no tengo tiempo para hacer lo que sea, que estoy excusándome en cierta manera? Más bien creo que, en cualquier caso, me sirve para ocultar el agotamiento que a veces, con tantas cosas a la vez, se instala en mi vida. ¿Podría apuntarme a menos cosas y centrarme en otras? Por supuesto, pero pienso que del chorro de cosas que llenan mi agenda la inmensa mayoría son actividades que hago porque me llenan de una forma u otra (bueno, lo de las oposiciones es más bien por inversión de futuro, eso no llena a nadie más que de desesperación). ¿Podría aprovechar mejor mi tiempo para tener de sobra para otras cosas? Muy seguramente, pero como bien aprendí con Momo: “el tiempo es vida y la vida reside en el corazón”. También hay que vivir.

Conclusión a la que llego después de darle un par de vueltas al tema: la excusa del tiempo puede que enmascare miedos, pero en otros casos también es real, está todo ocupado en la agenda. Conforme vaya tachando cosas pendientes de la lista estoy segura por completo que el tiempo no será la excusa que me impida hacer cosas que tanto me apetecen y que llevo una temporada posponiendo. Y lo que me queda, pero bueno.

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