Crónica del nerviosismo pre elección.
Primera parte
Son las 11 y algo de la mañana. Es viernes y una bolsa de tela cargada de verduras frescas recién compradas en el mercadillo preside la mesa al sol. Hace tan buen día que mientras espero el café decido que es momento de sacar el protector solar de la mochila y disfrutar el día, salir de la pantalla.
Llevo toda la semana enganchada al móvil esperando un listado de destinos. Y desesperando. A estas alturas todavía no sé cómo la Conselleria no ha ardido con tanto maltrato y lentitud. Cada rato libre que he tenido, cada hueco poniendo quimios, cada instante arañado era para recargar la misma página y hacer la misma consulta. Una y otra vez.
Me sigue pareciendo mentira que este lunes 31 me toque elegir. El qué de entre todos los posibles destinos, esa es la cuestión. Tengo una idea de dónde me veo trabajando, pero sigo pendiente del listado para poder ordenar preferencias. Por muy claro que lo tenga, dependo de la suerte y debo cubrir cierto número de plazas hasta mi turno en la lista. Sé que no tengo mal puesto para elegir casi lo que quiera y eso me pone más nerviosa todavía. De ahí mi impaciencia. De ahí la continua recarga.
Tengo también otra suerte. A modo de señales ha ido apareciendo ante mí pequeñas cosas que me marcan el camino en cierta dirección. Son sutiles a veces, otras son como un empujón por la espalda. Todas hacia el mismo lado y gracias a eso me siento más segura en mi elección. Que voy a elegir lo correcto, lo que me llama, lo que me gusta y me llena. Lo presiento.
Es viernes. Disfruto del rato de fotosíntesis al sol con mis verduras y su promesa de ricos platos, con mi café y mi pluma, pensando en papel. Necesitaba salir de la pantalla un rato, pero el nerviosismo sigue por dentro, atenta a cualquier vibración del móvil que me traiga la noticia que llevo esperando toda la semana.
Ojalá elegir bien este lunes.
Segunda parte
Es domingo por la tarde, toca sesión de escritura con mis comadres. Tras los saludos de rigor y el intercambio de palabras inicial nos lanzamos a escribir. Es cuando activo la playlist de este domingo, en aleatorio, buscando inspiración.
Y ahí aparece. Ahí está If I could fly. De pronto se me han desbloqueado un montón de recuerdos de cuando preparaba el EIR y esta canción significaba todo, importaba más que ninguna otra. Era mi canción de los ánimos, de poder con todo. Me viene muy al pelo con toda la situación actual. Que aparezca ahora solo puede significar cosas buenas.
El viernes al final no publicaron nada. Esperamos que el lunes se publique, el mismo día que toca elegir. Tampoco hay más plazos. Dicen que van a dejar varios días para entregar la solicitud online. Veremos, no me creo nada a estas alturas. Ni eso ni los rumores que dicen que nos incorporaremos antes del verano (demasiado pronto para todo lo que se está alargando esto). Esto es desesperante de principio a fin.
Igualmente, me apoyo en la canción y en la escritura. Intento que el tiempo pase rápido, que esta entrada salga cuanto antes y pueda programarla. Intento que todo sea un suspiro, mientras cruzo los dedos para que publiquen las listas pronto mañana, que no lo dejen para última hora del día. Los veo capaces de todo y a estas alturas solo quiero asegurarme de elegir mi estabilidad. No pido más.
Preveo unas guardias muy largas hasta que tengamos los destinos elegidos y se sepa algo. Qué agonía de proceso.
*Informes post-guardias es una sección donde recortes de pensamientos sanitarios, no sanitarios y personales se entrecruzan, fáciles de leer y digerir.