Diario de una sesión de escritura

Diario de una sesión de escritura

Pensamientos que han ido surgiendo a lo largo de la sesión habitual de escritura del domingo:

  1. Acabo de rescatar una anotación de una idea muy enfermera. Diciembre de 2017. En esta revisión de algunos cuadernos están surgiendo más cosas interesantes de las que pensaba. Y con esta idea, sencillita y sin pretensiones, está surgiendo otra mucho más ambiciosa que no sé si podré llevarla a cabo porque no sé hasta qué punto tendrá potencial. Hasta he ido a mirar un par de cosas para anotarlas en el nuevo cuaderno, el actual, que no se me olviden.
  2. Existe un hilo que guía mis proyectos, que los une. La experiencia vital me invita a ponerle palabras. Y me he dado cuenta de diversos altibajos, de diversos momentos que han ido impregnando la vivencia diaria y con ella mis letras. Lo actual es producto consecuente de todo lo anterior.
  3. El camino recorrido a lo largo de 2017 y 2018 está siendo interesante de volver a leer. Las caídas. Lo bueno y lo malo. Los intentos de escritura, los borradores, las ideas. Los envíos a editoriales. Las preguntas. Y, sobre todo, lo más interesante que he encontrado: cuánto he cambiado en tan poco tiempo.
  4. Leer todo eso, extraer las perlas que me pueden ser útiles, también ha servido para devolverme las ganas de aquel viejo hábito que ahora, a estas alturas de 2020 parece tan lejano y marciano: la escritura diaria. No es como si la hubiese dejado de lado por completo, porque lo he ido haciendo conforme he ido teniendo fuerzas y algunas palabras para poner por escrito. Pero siento aquel reto de escritura diaria que me proponía hacer cada año como algo lejano y extraño a estas alturas.
  5. La tentación del NaNo, con tanta escritura y tantas ideas que he ido rescatando, va creciendo a la misma vez que la voz sensata de mi cabeza insiste en la importancia de no abandonar el estudio en ese momento tan crucial, que el NaNo puede esperar un año. A pesar de ser mi evento favorito, hay prioridades.
  6. He vuelto a sentir ganas de volver a cargar la pluma de tinta verde oscuro y dejarme llevar con ella. Y las ganas de volver a cierta normalidad que ahora se me antoja tan absolutamente lejana que me conformaré solo con evocarla. Ya habrá tiempo más adelante de ir por ahí con el cuaderno.
  7. Toca aprovechar lo aprendido, coger lo que sirve, adaptarlo al momento presente y escribir sobre ello. Quizás ahora sea el momento de terminar de ordenar todo lo que tengo, antes de que las cosas empeoren.

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