Allá por diciembre del año pasado decidí que una de las cosas que quería hacer este 2026 era monitorizar mi escritura. Venía de una racha un poco de sequía y me apetecía aplicar algunas cosas de cuando hice el método de los 100 días de escritura de Gabriella Literaria para ver cómo poner remedio a esa sensación de bloqueo y sequía. Estamos a marzo y ya tengo conclusiones, aunque sea muy pronto.
Algunas de esas conclusiones tempranas:
- Sigo convencida de lo que no quiero monitorizar porque no me sirve. Soy mujer de rutinas, no es preciso para mí apuntar el momento diario de escritura porque los huecos son siempre los mismos. Y sigo pensando que no estoy en un punto de mi vida que precise contar palabras. Es algo que me estorba más que aporta en estos momentos, que escribo mayormente a mano.
- Monitorizar tiempo de escritura, una breve línea sobre qué he escrito ese día y otras cosas que hago sí lo sigo viendo interesante. Es lo que me ha permitido detectar algunos patrones y analizarlos.
Al haber hecho todo eso durante estos dos primeros meses del año (y el mes de prueba, ensayo y error que fue diciembre) he podido ver:
- Hay más días de notas rápidas de los que hubiese imaginado en un principio. Días de apenas escribir dos cosas y dejarlo. Sé que la vida aprieta, pero voy intentando ponerle remedio poco a poco.
- Escribo más tiempo del que parece. Pensaba que en total serían menos minutos, tenía mucha sensación de no estar dedicando apenas tiempo, pero están saliendo totales muy interesantes. Eso sí, me gustaría que surgiesen más cosas en ese tiempo, siento que el resultado está acompañando a medias ahora mismo.
- Planificar la escritura me sigue costando como el primer día, si no más. No fluye, no se asienta. Las ideas que voy teniendo no me disgustan (La Escribeteca me está ayudando en muchos sentidos), pero no las consigo plasmar del todo. Mi brújula interna se rebela y bien es verdad que llevo una racha muy a salto de mata con todo que tampoco ayuda con esto.
¿Quiere decir que no me sirve lo de monitorizar la escritura? No exactamente. En realidad no lo veo como un «no» absoluto, tiene sus matices. Me ha traído cosas muy buenas: poder ver patrones de escritura (cuándo suelo escribir menos, cuándo más, los resultados en forma de avances en Proyecto Llar…) Es solo que tengo que replantearlo un poco, darle otra forma a algunos detalles. Seguiré como hasta ahora con lo del registro del tiempo y de lo escrito, porque siento que eso sé que me está ayudando a no perderme ni irme por las ramas.
El resto de cosas que quiero hacer pasan por dedicar bloques de tiempo a tareas. Esto sí que creo que lo puedo planificar y cumplir, siento que es lo que mejor me va. Días creativos puros, sin filtros. Momentos de pasar a limpio. Momentos de investigación. Horas de redacción (blog, newsletter). Cada día algo separado, según agenda, pero sin temas fijos, solo una lista de cosas pendientes. Así, si algo me bloquea o se me atasca siempre puedo cambiar a otro bloque de tareas y listo.
Quiero avanzar más con la escritura de Proyecto Llar, de hecho tengo ya un par de ideas dando vueltas esperando que consiga plasmarlas, pero estoy tan centrada ahora en cosas del trabajo y de la peque que no me dan para más las horas del día. Al menos quiero quedarme con la sensación de que, cuando me siento a escribir cada día, sale algo que me permita ir un pasito más, uno detrás de otro.
Y de ahí mis ganas de monitorizar mi escritura, para exprimir esos ratos y sacarles provecho.

Muy interesante. Creo que muchas veces, si no nos paramos a dedicarle tiempo a esas cosas, caemos en la trampa de pensar que no estamos haciendo suficiente. Pero parecen prometedores los hallazgos. Espero que en unos pocos meses nos cuentes los avances. Me interesa lo de los bloques, creo que puede ser interesante. A mí no me sirve mucho lo de tener ideas prefijadas para escribir, ahí te teniendo muy bien, pero quizás lo de la lista te venga mejor. Ánimo con Proyecto Llar. Seguro que va cogiendo forma.
Un abrazo.