Silencio (parte 9): de cuando suena Zeit

Silencio (parte 9): de cuando suena Zeit

…o de cuando un disco se introduce dentro, hace latir y me hace escribir.


Zeit. Tiempo. Todo se diluye a mi alrededor.

Zeit. Tiempo. Gotea por las paredes. Se desliza de forma imperceptible. Todo lo que toca e impregna de su aroma se torna grisáceo, transparente, se va derritiendo. A su paso deja un territorio plagado de cadáveres a medio disolverse, cayéndose a pedazos, todo oscuridad, todo frío.

Zeit. Tiempo. Se seca la tinta, se rompen las páginas ya amarillentas, se suceden las puestas de sol y los amaneceres uno tras otro. Persecución constante de un momento, de un ahora que se escurre entre los dedos. El líquido no contenido, no almacenado, imposible de tocar más que a través de sus consecuencias. El polvo del camino adherido a unas manos temblorosas que han tratado de contener lo intangible.

Zeit. Tiempo. Y la sucesión de cuestiones que atañen a la física, que investigo, que trato de entender. Pero qué difícil es a veces escribir un libro cuando todo te desborda, cuando no son más que palabras robadas a tantos y tantos cuadernos, cuando nada tiene sentido. Cuando un segundo después lo escrito forma parte de un pasado tan lejano que ya precisa contexto propio para ser comprendido. Cuando nada de eso sirve, porque es implacable, va pasando, se extiende y sigue inmisericorde dejando su huella a su paso.

Zeit. Tiempo. Un tachón tras otro. Una definición tras otra. Una consecuencia directa del gris apoderándose de lo escrito es que ni el rayo de luz más luminoso podría servir para iluminarme. Que, implacable e inmutable, continúa su camino mientras yo me siento cada vez más pobre intento, pobre loca que solo aspira a dejar que su pluma sea capaz de definir lo indefinible.

Zeit. Tiempo. Y un solo de piano. Y una voz grave que más que cantar, recita. Y, nuevamente, música salvadora para los momentos que se roban al ente más complejo de comprender, al que arrastra y, a su paso, destina su fuerza arrolladora en no dejar a nadie indemne. Y, nuevamente, música para encontrar, bajo un inicio celestial en mitad de la oscuridad, sentido, luz en mitad del silencio.

Y palabras con las que nombrar a lo innombrable.

[Zeit]

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