Estaba leyendo este domingo un artículo muy interesante sobre escribir uno mismo, que no lo haga el famoso ChatGPT. Y mi cerebro, que hace esas conexiones él, me trajo en seguida a la memoria cierta formación que nos dieron en la que nos pusieron el ejemplo de usar la IA para hacer los evolutivos de las historias clínicas. Y, sinceramente, estoy cansada.
Sobre el tema de los evolutivos con IA, la verdad es que el curso conmigo no tenía ningún tipo de recorrido. Temas éticos aparte, no me pareció en absoluto práctico, siento que es todo más pérdida de tiempo que otra cosa. Si le tengo que dar yo todos los datos a esto para que me los ordene, teniendo en cuenta datos sensibles, darle encima un prompt y ya si eso que me escriba el evolutivo tardo muchísimo más que escribiendo de forma ordenada. Siempre puedo crearme un texto predefinido tipo, con una estructura mínima, para a partir de ahí ir redactando la historia. No necesito tampoco ceder datos de nadie a ningún lado.
Siento que con estas cosas, mi labor como enfermera, que también consiste en que esos datos se ordenen en mi cabeza para ver patrones, encontrarles sentido, que no sean números o patologías desordenadas y aisladas, se atrofia. ¿Cómo voy a poder ver yo algo que falla o que no encaja si voy cediendo poco a poco control de estas cosas a otros, si no me fijo yo, si no uso mi razonamiento?
Y, en mi cabeza, todo está unido. La escritura creativa, no solo de trabajo, también. Estoy cansada de muchas cosas en todo lo creativo que estoy viendo últimamente y que el artículo que leía me ha traído a la mente. Me aburro de leer las mismas estructuras, el mismo tipo de frases, los mismos textos. Cada fin de semana, cuando me siento frente al PC, intento trasladar las ideas que más me han ido rondando a lo largo de los días anteriores. Podría pedirle ideas a cualquiera de las IA que hay, pero para qué. Qué sentido tendría. Qué aburrimiento me daría siquiera intentar desarrollar ninguna de ellas. Qué pereza solo de pensar en leerlo después.
Parte de mi trabajo como escritora consiste también en encontrar enlaces entre las ideas y desarrollarlas. Coger mi cuaderno, el mismo que me acompaña siempre, y ver qué es lo que he ido anotando para luego darle las vueltas que toquen. La escritura tiene ese componente mental que considero necesario, más cuando no me apetece que todo suene igual a lo que ya hay por ahí por internet.
Puede que quien me lea en estos textos que subo cada semana, tanto aquí como en mi newsletter, piense que no son para tanto o que no les guste por lo que sea. Puede que les genere alguna reacción negativa, al igual que a otros les provocará una reacción positiva porque les guste o les inspire o lo que sea. Pero al menos quiero que quien me lea tenga la convicción que esto que lee no es más que los resultados de ir rebuscando en los recovecos de mi mente y traerlos escrito de la mejor manera que sé. Me cueste lo que me cueste el hacerlos.
¿Más cansado, más lento? Sí, y más artesano y satisfactorio.
