Apagada o fuera
El interruptor se acciona:
apagada o fuera
de cobertura;
apagada o fuera
de radares,
de agendas.
Tiempo silenciado.
Pesadez como una niebla
posando su espesor
en la garganta.
Tiembla:
apagada o fuera
del punto de vista.
Ahogo minutos
en el reloj de la rutina:
apagada o fuera
de mi aura creativa.
A veces creo que le doy demasiadas vueltas. Lo siento cuando me pongo delante del cuaderno para trabajar a diario y veo que no consigo escribir lo que verdaderamente quiero. Es una frustración de base, querer sacar adelante el texto y que no salga, exprimirme y no lograrlo. Que lo que salga no me convence, que lo intento una y otra vez, que lo sigo intentando, que no lo dejo. Que a pesar de sentarme cada día a escribir no me noto en absoluto creativa. Y eso que escribo. Y menos mal que escribo.
Siento que son vueltas y vueltas porque, al final de la semana, cuando echo la vista atrás, me encuentro algún que otro resultado que me quiere convencer de lo contrario. Reviso páginas, reviso lo escrito, y entre tachones y lo que pienso que son balbuceos sé que brilla algo. No con el esplendo de lo que sale de primeras perfecto, sino como algo por pulir y trabajar, algo demasiado en bruto, demasiado crudo, sin masticar ni digerir. Algo que todavía no ha encontrado el modo de encajar y que se resiste a ser atrapado, pero algo hay. Me aferro a esa esperanza como puedo.
Le sigo dando vueltas a todo. La sensación de mente apagada persiste. Se resiste a dejarme y a abandonar mis páginas. Se resiente en la punta de la pluma y retuerce mis palabras. Ha sido la semana de las notas en limpio, de las lecturas inspiradoras, de los textos escritos con ganas de avanzar, pero arrastro un cansancio vital de base tan hondo, tan incrustado, que se ha convertido en telón de fondo de cuanto escribo. Lastra y embarra cuanto toca, palabra por palabra, haciéndolas pesadas y difíciles de digerir. Complica todo. Y hace que maree aún más la escritura.
A veces los periodos de transición son así, de dar vueltas. De lanzar preguntas a la página y buscar respuestas, aunque sean incómodas. Algo encontraré, algo saldrá. Mientras, dejaré que el cansancio se esparza un poco, a ver si se evapora y deja respirar lo que quiero plasmar y no consigo sacar.
