He pasado un verano en exclusiva dedicada a la revisión de la escritura.
Por qué hacer revisión de la escritura
Hubo un momento en junio en que me sentía bastante perdida en cuanto a escritura se refiere. Iba avanzando bien con el taller de poesía, escribía alguna cosa interesante, pero Llar no avanzaba como quería. Me encontraba muy atascada, por más que sintiese que me apetecía escribir. Y el cansancio, el cansancio no ayudaba nada. Es por eso por lo que en cuanto pude, en cuanto empezó la época estival y puse el blog en pausa, me puse yo misma en pausa también.
¿Por dónde empezar a pensar? Porque tenía demasiadas cosas en la cabeza que no me llevaban a ninguna parte.
Revisión de cuadernos
Mi primer impulso fue pensar en qué era lo que tenía y qué me apetecía escribir realmente. Para poder estar más que segura, y porque se me ocurrió el germen de cómo iba a hacer el NaNoWriMo de este año 2026, tomé la primera decisión de revisión del verano: relectura de mis cuadernos. La hago con relativa frecuencia, ya sea una vez al año con lo escrito a lo largo del año anterior (suele coincidir con noviembre esto), o en algún otro momento incluyendo fechas anteriores si busco algo en concreto.
Y yo quería encontrarme conmigo misma, con mi evolución, con mi escritura más pura, la llena de dudas y tachones, la que da vueltas a las ideas. Todo para ver dónde me había perdido y para encontrar el hilo de lo que quiero seguir contando.
Ahora ya sé el punto exacto en que me desvié, en que me perdí con Llar. Sé por dónde podría encauzarlo todo, por dónde seguir probando. Y he tomando mil notas durante el proceso que me han ayudado a ir hilando más otras cosas, así que ni tan mal.
La temperatura de mi proyecto de escritura
Ha sido difícil de tomar la temperatura a mi proyecto de escritura porque me sentía absolutamente perdida. Había tomando un camino que pintaba interesante en un principio, per había llegado a un punto en que por más que intentaba seguir me sentía chocando sin parar contra un muro.
A veces lo más complicado es notar que el silencio y el no avanzar es por culpa de una mala decisión y que toca empezar de nuevo. Que toca volver atrás, seguramente borrar parte de lo escrito y volver a escribir y construir, pero desde otro punto de vista.
Y esa ha sido mi gran misión del verano: ver cómo estoy, ver hacia dónde voy y qué quiero escribir.
Me encantaría decir que ahora mismo estoy que me desbordo entera escribiendo sin parar, pero en realidad todavía estoy juntando todos los recortes que he ido coleccionando a lo largo del verano, poniéndolos en orden y estudiando el nuevo camino hacia el que quiero orientar mi escritura.
NaNoWriMo 2026 y su planificación
Para mi noviembre y el NaNoWriMo no significa escribir una novela en un mes, significa simplemente escribir cincuenta mil palabras. Es cuando aprovecho para hacer el gran trabajo de planificación de mis proyectos, o cuando los avanzo como no lo hago el resto del año. Y este año va a tocar segunda opción.
Siento que gran parte de lo que he estado haciendo este verano ha sido ir preparando el esquema de escritura del próximo noviembre y cómo quiero ir repartiendo esa escritura para no agobiarme ni atascarme a las primeras de cambio. Un proyecto tan grande no es solo Llar, son más cosas, pero ya os contaré por aquí pronto qué voy a escribir este año.
Todavía me queda una pequeña parte por trabajar, eso sí. Pero parte de la revisión de este verano incluía hacerme esquemas, calendarios de escritura y esas cosas que menos mal que unas es brújula aunque cualquiera lo diría. Será que me estoy haciendo mayor, a saber.
Puedo darme por satisfecha. Ha sido un verano introspectivo, con tanta revisión, pero ha merecido la pena.
