Septiembre ya está aquí y con él volvemos a la rutina. Eso significa también volver al ritmo habitual de publicaciones semanales en el blog.
Ha sido un verano que, para mi gusto, se ha hecho demasiado largo y pesado. El bochorno casi constante ha hecho que disfrutemos menos, que el tiempo transcurriese más lento y de forma cansina. ¿Qué se puede hacer con una niña pequeña y calor asfixiante? Por supuesto que hemos ido a la playa y a la piscina, que hemos comido helados, hemos hecho excursiones e ido al parque. Pero con tan altas temperaturas de continuo ha sido menos parque del que nos gustaría, claro está.
En cuanto a enfermería se refiere, he hecho un par de cursos del Ministerio de Sanidad que tenía pendientes. Han habido días de avisos muy duros. Días de casi golpe de calor. Días de mover las citas de curas de fecha por alerta roja debido a las altas temperaturas. Hemos sobrevivido con el personal mínimo porque no han cubierto vacaciones. Lo importante es eso, que estamos sobreviviendo.
Y en cuanto a literatura en general se refiere no he leído tanto como pensaba que haría, pero tampoco me importa. He revisado mis cuadernos con cariño, tomando notas. He tenido a principios de verano una idea para el NaNoWriMo de este año y he dedicado el resto del verano a trabajar en consecuencia con la idea. También he revisado mi poemario, Proyecto CV, por enésima vez y lo he mandado a varios sitios, a la espera de respuesta editorial. Por rematar, he continuado con la cadencia semanal de entregas de boletines de Substack.
Ha sido un verano caluroso, pegajoso, pero con momentos muy buenos con la peque. Va acercándose el momento de decirle adiós, de volver a la rutina y en nada haremos como el cuento del pollo Pepe que más hemos leído este verano: ir al cole.
Bienvenido, septiembre. Bienvenida, rutina. Qué ganas tenía de volver a escribir por aquí de nuevo.

