Mi evento literario favorito del año se acerca. El uno de noviembre está ya ahí al lado y ese fecha viene en el calendario enlazada con el inicio de la maratón de escritura de cincuenta mil palabras en un mes.
Este año he pensado en cómo hacerlo y hoy os cuento al detalle.
La veteranía es un grado
Mis circunstancias de escritura son las que son: trabajo (al menos no ya con turnos locos), y maternidad son mis dos fuentes principales de pensamiento, preocupaciones y cosas a hacer a lo largo del día. El tiempo libre que me queda para escribir realmente se cuenta casi a cuentagotas.
Pero ahí es donde entra la veteranía en juego. Son ya con esta quince ediciones en las que participo, trece seguidas, y he llegado a la meta de las cincuenta mil palabras en nueve ocasiones, seis de ellas seguidas. Aspiro a que este año hago la décima victoria y si algo he aprendido en este tiempo es que eso va a ser duro. El camino está lleno de altibajos, se empieza con motivación pero conforme te acercas a la tercera semana se puede hacer muy cuesta arriba. El no tener tanto tiempo también pesa y ayuda que el contador no suba tanto y no tenga un colchón de palabras tan amplio en que apoyarme si las semanas cuestan o pincho un poco algún día.
Pero, por suerte, esa veteranía se nota.
Organización NaNoWriMo 2026
Llevo organizando este reto desde verano, poco a poco. El llevar monitorizando mi escritura todo el año (tengo pendiente una buena entrada al respecto) me está ayudando a armar el esqueleto de qué quiero escribir y cómo.
Así, he llegado a varias conclusiones sobre el reto de este año:
- Voy a hacer como proyecto de escritura de este noviembre un NaNoRebel. Eso significa que no voy a escribir una novela como tal, ni siquiera ningún proyecto único seguido. Voy a aprovechar el mes de noviembre para escribir de todo un poco y variado.
- Voy a dividir mi escritura diaria en tres bloques de tiempo. Son mis huecos libres y ni siquiera son todos los días iguales.
- Un bloque de escritura a mano. Soltar la mente, pensar en papel y hacer ejercicios literarios. Para esto último tengo ya hasta elegido el libro en que me voy a apoyar para hacerlos: Vida insecta, de Cristina Sánchez-Andrade. Sé que puedo llegar ahí a escribir, muy tranquilamente, alrededor de quinientas palabras.
- Un bloque de escritura en Scrivener. Tengo pendiente muchas cosas que quiero ordenar en mis proyectos y notas a pasar a limpio. Me organicé poco a poco a lo largo del verano y hasta hace nada un calendario en el que he ido apuntando cada día qué es lo que voy a trabajar exactamente en cada sesión. Así no tengo que pensar nada ni ir a lo loco, consulto el calendario y a trabajar lo que toque ese día. Muy mal se me tiene que dar para no conseguir ahí mil palabras.
- Entrada diaria del blog. La novedad de este año y algo que ya hice el año que estaba embarazada con las entradas de NaNoPremamá. No pretendo que sean entradas largas ni mucho menos, solo una pequeña semblanza de la escritura del día. Me lo pensé mucho, la verdad, pero releyendo las entradas de 2023 me dieron aún más ganas de hacerlo. Serán cortas, claro, pero calculo que unas trescientas palabras puedo sacar de aquí.
Como veis, nada descabellado ni loco. Al dividir así la escritura pretendo hacerla más accesible y sencilla, más fácil de llegar a la meta sin sentir que estoy haciendo un sobreesfuerzo. Además, al ir variando también sirve como oxigenación, que no sea todo lo mismo.
Estoy emocionada y con ganas de empezar el reto, la verdad. Llevo muchos meses, desde julio, pensando en él y preparándolo entre calendarios, relectura de cuadernos y todo.

